ANR

ASOCIACIÓN NACIONAL REPUBLICANA

EL PARTIDO

Partido: ASOCIACIÓN NACIONAL REPUBLICANA
Página web: http://www.anr.org.py/
Direccion: 25 de Mayo Nº 842
Telefono: 452 543, 454 136/8

 
 

HISTORIA
El Partido Colorado o Asociación Nacional Republicana nace oficial y formalmente el 11 de setiembre de 1887, si bien latía desde hacía muchos años en el corazón de todos los paraguayos y era una realidad tangible con el nombre de partido paraguayista, como lo llama Carlos R. Centurión, o Partido Nacionalista, como lo llama Crisóstomo Centurión. Es la corriente que acompañó a Francia en sus años de grandeza nacional y es la que llegó hasta las tumbas del Gólgota americano con el Mcal. Francisco Solano López, y va a ser después la que reivindicará la memoria del Mariscal.

Ocupada Asunción por los Aliados, se abocan éstos, con su "cuarta aliado", a dar un nuevo Gobierno al Paraguay. Y si bien en el artículo 8° del infame Tratado de la Triple Alianza se estipulaba que una vez derrocado el actual gobierno del Paraguay "el pueblo paraguayo podrá elegir el gobierno y las instituciones que le convengan, no incorporándose ni pidiendo el protectorado de ninguno de los aliados, como resultado de la guerra", la realidad fue muy otra. Se impuso un gobierno y constantemente —como en un vaivén— fueron las presiones argentinas o brasileñas las que decidieron las cuestiones internas del país.

Muerto el Mcal. López al frente de sus tropas en Cerro Corá, los invasores deciden que el Paraguay necesita una nueva Constitución Liberal y así comienzan los ajetreos políticos de esa Convención. Con tal motivo aparecen los "Clubes Políticos". El Club del Pueblo y el Gran Club del Pueblo despectivamente, pero con honra, "Petít Club López", el segundo llamado Partido Liberal, aglutinando, como lo dice Ezequiel González Alsina, a "lo más influyente del liberalismo importado, y donde esta doctrina se enuncia como un ariete de demolición contra todo lo que representará el pasado del país" del Partido Democrático no habla ni exalta los derechos, sino fundamentalmente los deberes de los ciudadanos y del Estado para con la Nación.

El Gral. Bernardino Caballero, fundador del Partido Colorado e inspirador del Manifiesto de 1887, no fue un político profesional, fue un patriota que nos introdujo en el fabuloso mundo del choque de las ideas. Organizó las primeras elecciones libres y democráticas realizadas en nuestro medio. Fue el Primer Presidente Constitucional, después de 1870, que tuvo la autoridad y el respaldo popular suficiente para concluir su período presidencial.

Fundó un partido político que por sus profundas raíces en la tradición nacional y por nutrirse en los hondones del alma paraguaya ha subsistido a la acción corrosiva del tiempo, sin necesidad de claudicaciones o acomodos doctrinarios como el mistificado Partido Liberal.

Su espada, la de Bernardino Caballero, ha alumbrado las páginas más gloriosas de nuestra historia y su vida pública ilumina aún hoy el camino del bien y del engrandecimiento patrio y el de la felicidad de nuestro pueblo. Seguirlo, imitarlo, es acción patriótica.

Fue un geoestratega. Planeó la construcción de un ferrocarril que cruzando todo el Chaco nos uniera con Bolivia; distribuyó y vendió tierras en el Chaco para establecer colonias y determinar así nuestra posesión pacífica de esas tierras. Sus títulos sirvieron de prueba de la soberanía del Paraguay sobre la Región Occidental cuando el conflicto de límites con Bolivia. Grande fue su gobierno, trascendente el pronunciamiento de 1877, no solo por lo que significó sino por la proyección que tiene hoy mismo en la vida nacional.

"Para quienes sostienen que el Partido Colorado es un rama del liberalismo impuesto al Paraguay por la horrenda "cruzada libertadora" de la Triple Alianza, el Manifiesto del 11 de setiembre de 1887 CONSTITUYE UNA VALLA INSALVABLE. No hay manera de concertar los espejismos de la doctrina liberal con los postulados que desde aquella lejana fecha orientan la vida y el desenvolvimiento de nuestra poderosa asociación política".

El énfasis puesto por Ezequiel González Alsina en la transcripta afirmación se justifica y la misma es un apotegma ya que puede demostrarse lógica y documentadamente.

El mencionado "Manifiesto" tiene una vitalidad objetiva independientemente de la personalidad de su fundador, y es así que se levanta triunfante frente a tanta ideología extraña, frente a tanta mistificación, frente a tanta resemantización de conceptos que hace que las cosas no sean lo que eran ni digan lo que dicen.

El Manifiesto de 1887, es una realidad objetivada por las circunstancias, y si bien nacido en el "cénit" de las ideologías liberales tiene el valor y el gran mérito de serle antagónico.